Consejos, beneficios y riesgos de practicar running

Footing, jogging, running… No importa cómo lo llames porque significan lo mismo: salir a correr. Nadie duda de que es tendencia y que se ha convertido en una de las prácticas deportivas más populares. Con solo una camiseta, un pantalón y unas buenas zapatillas tienes suficiente para apuntarte a esta moda. 

Entre los consejos prácticos que podemos darte, puedes apuntar los siguientes cinco para empezar:

  1. Corre entre 20 minutos y una hora: sube paulatinamente tu tiempo
  2. Mantén una buena postura: cabeza erguida, mirada al frente, hombros y cuello relajados, codos flexionados a 90 grados y cuerpo inclinado hacia adelante
  3. Realiza ejercicios de estiramiento para prevenir lesiones
  4. Usa zapatillas con buena amortiguación y utiliza toda la planta del pie mientras corres
  5. Prioriza practicar running en tierra o césped antes que en asfalto

Dicho esto, no tengas prisa por empezar ni por quemar etapas. Si no has tenido nunca el hábito de salir a correr o hace tiempo que no lo haces, deberás ir poco a poco. Lo ideal es que empieces con caminatas largas, de unos 40 minutos; cuando te sientas preparado, empieza a correr 10, 15 o 20 minutos subiendo poco a poco el tiempo y según tu estado de forma. 

No está de más pasar un control médico previo antes de retomar esta actividad física. Las rodillas, los tobillos, la cadera o la columna vertebral son partes de nuestro cuerpo que se pueden resentir practicando running, así que mejor que un especialista nos confirme que estamos en buena forma. 

Si eres fumador o fumadora, es un buen momento para dejar el tabaco porque los cigarrillos quitan oxígeno al músculo y reducen la capacidad para obtener buenos resultados. No olvides tampoco hidratarte ni interrumpir el ejercicio en caso de la mínima molestia (contractura, mareo, tirón, falta de aire, dolor u ahogo) que deberás consultar con tu médico.

Debes aprender a respirar bien, controlar tu pulso y tus latidos cardíacos y parar o descansar cuando lo necesites, es decir, saber dónde está tú límite. Es importante saber diferenciar cuando estamos exprimiendo todo nuestro potencial y cuando nos estamos extralimitando. 

Lo normal es no tener más de 90 latidos por minuto antes de comenzar a correr. Al finalizar es posible que tengas entre 120 y 130 latidos por minuto. El reto que debes ponerte es recorrer la mayor distancia en el menor tiempo posible y con menor frecuencia cardíaca final.

El running favorece un cambio de hábitos más saludables: mejora el apetito, ayuda a bajar de peso, mejora el humor, es beneficioso para los sistemas cardiovascular, respiratorio, metabólico e inmunológico, e incluso combate el estrés. Contrariamente, puede acarrear diversas lesiones si no estamos en nuestro peso o si no contamos con un chequeo previo: hernias, lumbalgias o tendinitis. 

Si quieres bajar de peso recuerda que, aparte del running, el ciclismo o la natación también te pueden ayudar, además de las máquinas que te ayudarán a tonificar. Del mismo modo, debes tener en cuenta que todo este esfuerzo físico sin la alimentación adecuada servirá de poco. Si no tienes tiempo, no te preocupes: los menús semanales de FitDietBox serán tus perfectos aliados para no perder tiempo en la cocina y seguir una alimentación healthy